De engaños y apellidos

alberto moratal pp gandiaDe engaños y apellidos. Tarea harto complicada será la de esbozar unas líneas que puedan ofrecer al lector una perspectiva diferente a la que desde atalayas institucionales y académicas, desde posiciones de supuesto predominio intelectual, se puedan ofrecer.

La verdad es que no será difícil encontrar entre los lectores de Levante-EMV, hartazgo por artículos que desde el lenguaje pedante de quien creé dirigirse a grandes aforos de eruditos, insulta con su lenguaje poco sutil y algo soez, a los lectores gandienses. “Gandia, ciudad cretina”, saga de artículos signados por don Pau Rausell, Profesor titular de Economía Aplicada de la Universitat de València. Quizás fuera más apropiado guardarse el desprecio generalizado y titular su indigesto texto, como “El cretino de la ciudad” intentando hacer enteros en su causa.

Sorpresa mayúscula, devienen indagaciones periodísticas bien logradas por el diario que me permite la publicación del artículo, que destapan a quienes desde sus argumentos ad verecundiam, aprovechándose del buen nombre de una Institución como la Universitat de València, desarrollan documentales falsos con nombres cuanto menos poco apropiados para el horario infantil, como el ingenioso “Fills de puta”, solo a la altura de quienes disponen en su haber numerosos tratados académicos.

Un documental falso, como los propios artículos de opinión que publica quien durante años se cobijó al amparo del socialismo gandiense, talón en mano.

Pueda ser que la falta de dignidad, permite ahondar en elocuentes y sagaces falsedades no contrastadas que vienen a primar el afán por inflar currículums grosos, pero faltos de contenido, por un lado. Y por el otro, la ambición desmedida de quien busca los subterfugios necesarios para bien lograr cualquier otra manera de alcanzar un nuevo aguinaldo.

Ya no se trata, hablando en plata, que haya quienes se dediquen a publicar documentales y artículos falsos, al objeto de enriquecerse con la mentira y a desprestigiar con insultos a la población de raso, sino la tristeza que produce que la sociedad siga sacudiéndose de personas doctas más en ingeniar fraudes, que en promocionar sociedades ricas en valores.

Linaje al susodicho no le falta, nieto de quien fuera Alcalde de la ciudad de Gandia y quien donó los terrenos para la habilitación de la Plaza Prado, el Señor Josep Rausell. Alcalde al quien por cierto, la ciudad hace poco in memorian le agració con un busto aquello que nos supo legar. Y es que, a veces los hijos y nietos, nos empeñamos en ensombrecer a quienes nos dieron mucho más que patrimonio y/o dinero, y es la memoria.

 

Artículo de opinión publicado el 23 de marzo de 2014 en el periódico Levante-EMV

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