Guillermo Barber: “Hoy nos entregan la auditoría que llevan escondiendo desde el 19 de diciembre de 2017. Ya sabíamos lo que iban a decir: “El PP es malo””

  • El gobierno aprovecha un instrumento municipal y público, estudiado al detalle durante 6 meses para arremeter contra el PP, mientras el PP recibe una copia esta mañana a las 9:42 H, cuando el informe estaba listo desde el 19 de diciembre de 2017.
  • Guillermo Barber: “Ha sido curioso escuchar como la izquierda justificaba el endeudamiento masivo durante sus etapas de gobierno, en inversiones que no existen o que fueron financiadas con el Plan E o Plan Confianza. Se lo gastaron en “facturitas varias”, mariscadas, Crucero de los Borja o encargos a grandes arquitectos”.

7. junio. 2018.- La auditoría interna firmada por hasta tres funcionarios de los servicios económicos de la ciudad estaba lista desde el 19 de diciembre de 2017.

Pese a que hace seis meses que está finalizada, el gobierno de Diana Morant la ha escondido con un doble objetivo: por un lado estudiarla para perfilar sus comparecencias públicas que han tenido como denominador común “lo malo que es el PP” y segundo, ocultar al PP y  a la ciudadanía dicha herramienta pública para que pudieran formarse una opinión y expresarla libremente, sin estar condicionados por el editorial de gobierno.

Guillermo Barber ha lamentado: “Que sigan siendo ese gobierno oscuro y gris que oculta información al PP y la ciudadanía. Hoy hemos visto que han repetido lo de siempre: “el PP es malo””.

Barber ha indicado que su grupo intentará realizar un estudio del documento, pero ya advierte que el PP estaba sentenciado de antemano por el Gobierno de Gandia.

Por último, a Barber le ha parecido “cómico”, ver cómo el Gobierno de Gandia ha planificado tres ruedas de prensa donde han tratado de justificar que la generación de deuda durante los gobiernos de izquierdas fue a parar en inversiones, cuando es de sobra conocido que las pocas inversiones que se realizaron en aquellas legislaturas provenían de programas de administraciones superiores como el Plan E o Plan Confianza. De hecho, por citar un solo ejemplo, el gobierno socialista de José Manuel Orengo ingresó 72 millones de euros para invertirlo en la mejora de la red de agua potable y alcantarillado, y como acabó confesando su concejal de Hacienda, fue dilapidado en “facturitas varias”. A ello se suma una época carga de grandes fastos como el Crucero de los Borja, encargos a prestigiosos arquitectos para obras faraónicas que no pasaron del papel y ágapes de toca clase, incluidas ya las famosas mariscadas a cargo del contribuyente.

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